Me enamoré sólo una vez, era la sensación más perfecta que alguien podía sentir, era mágico y agobiante, me desesparaba saber dónde y con quien estaba, completaba sus frases y él las mías, nos acariciabamos mientras esperábamos el café en la misma pastelería todos los días al termino de la jornada estudiantil, cerraba mis ojos y ahí estaba él, él único hombre que me hacía reír, llorar al mismo tiempo, me imaginaba mi vida con él, él lo era todo y todo lo era él...
Todo empezó en junio en una tarde cualquiera, desde ese día celebrábamos cada mes como si fuera el primero, comíamos en bares distintos, él tomaba clavo oxidado y yo un jugo de piña, a veces repitiamos los bares cuando nos gustaban mucho y al mesero no había que decirle que queriamos, todos sabían el recorrido que haciamos todos los días.
Así pasaron años, los años más lindos y lleno de amor que he vivido, hasta que llego el día me pidió ser su mujer en 5 segundos pasaron 7 años de mi vida y mil más era una historia rápida, no quería y lo quería todo, quería vivir el siguiente paso pero no sabia si lo quería a él, no era todo, nunca fue lo que quise para mi, era mal genio, algo bruto, drogadicto y adicto a sustancias poco sanas, no queria su locura ni menos su vida, llegó el momento y dije no, lo abrace...
Desde ese momento supe que quizás el enamoramiento lo vives de formas distintas cada vez que estas dispuesto a amar... y ahora no es el momento.
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