martes, junio 16, 2015

Una bendita rueda.

Un amor inexistente, me dejo realmente mal. Es así como comienza la historia de una amor ilógico, poco sincero, sin demostraciones de cariño y obligado. Claro que todo no podía ser tan malo, al principio, cerrar los ojos y verte en todos lados me parecía perfecto, disfrutaba de todo al cien porciento, podia pasar horas hablando por chat, no dormía imaginando una historia verdadera, era evidente que nada de eso pasaría, pasaban los días y las canciones eran más y más románticas, el supuesto amor flotaba por los aires, frases célebres creadas para el bronce, sin embargo, nadie ni yo podría pensar que de un momento a otro, él te quiera como la última mujer para su vida o si; En ese instante lo memorice para luego analizar que esa fue, la primera arista inconcruente, para este amor inexistente.
Tratar de tener certeza de algo que no manejas, es realmente poco claro, pero ahí estaba la segunda. Para una parte llamada A, no puede ser igual a lo que siente. Es decir, A se enamora de B, B es a C como C es a D, una maldita cadena poco clara. Resultado A no es a nada, no resta no suma es cero.
Claro, que todo eso se puede explicar con nombres e historias, las que luego contaré, ahí senti la tercera, así podría llegar a mil, mil, mil, mil y una incongruencia, obstante todo lo anterior, puedo decir, que el amor es así, nadie tiene la precisión clara de que pasará y como terminará, para mi un amor inexplicable sin dirección, sin fondo, ni forma, claramente es algo poco claro, poco romántico, si no hay amor goza de inexistecia, y si pasa pasa eso el resultado es pensar todo el día, por qué siempre vivo pensando más de la cuenta. Todo esto lo pensé mirando la rueda de un auto, en un semáforo en rojo. No cualquiera tiene la capacidad para imaginar, crear tanto en un minuto. El problema es que todo lo que pienso, no es todo lo que realmente es.

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